Cada mañana a las 06:30 llega a mi reMarkable un periódico personal: mi día, las noticias que sigo, tecnología y ciencia, y las mejores ideas de mis newsletters. Lo leo con el lápiz en la mano antes de coger el móvil.
La primera pantalla de mi día era el móvil. Quería la misma información en papel: mi día, la parte del mundo que sigo y lo mejor de mis newsletters, leído con el lápiz en la mano antes de coger el teléfono. El sistema ya conocía mi agenda, mis tareas y mis lecturas, así que el periódico se podía escribir a partir de él cada noche.
Cada noche mi Mac toma una pequeña instantánea de lo que necesita el periódico: la agenda, las tareas y recordatorios del día, el resumen diario y las últimas newsletters. La instantánea se cifra antes de salir del equipo. A las 06:30 una rutina programada en la nube la lee junto con unas 50 fuentes de noticias agrupadas en nueve bloques, con el sudeste asiático primero, y redacta la edición: una prioridad para el día, las tres tareas clave, una lista de pendientes, la agenda con notas de preparación, después el mundo, después tecnología, ciencia y salud, y al final ideas de mis suscripciones. Un maquetador la compone al tamaño exacto de la pantalla del reMarkable, en escala de grises, y comprueba que nada se sale de la página. El PDF llega a la tableta y la instantánea se borra.
Entre semana el periódico tiene cuatro páginas. El sábado añade una página con ideas de las newsletters de la semana, y el domingo añade una revisión semanal con tres preguntas para escribir. Cada página deja espacio pautado para notas. Las páginas de abajo son de una edición de muestra con contenido inventado.


